1° de Mayo: La difícil tarea de celebrar en medio de despidos y pérdida de derechos

Son tiempos difíciles para los trabajadores. Muchos argentinos hoy no tienen nada para festejar, o no tienen con qué. A la pérdida de empleo y la precariedad laboral, se le suma el miedo al futuro. El mañana es inestable, como desde hace mucho tiempo no se veía.

Ahora mismo, mientras buscamos la forma de recordar a nuestra manera a los mártires de Chicago que le dieron a los trabajadores un día universal para celebrar la conquista de sus derechos. Ahora mismo, en el Congreso Nacional espera su tratamiento un proyecto de reforma laboral que, entre otras cosas, posibilitará que despedir a un trabajador sea más sencillo y más barato, sobre todo más barato.

La noticia de todos los días son los despidos de trabajadores. Leemos y hablamos de números. Tantos en una empresa, tantos en otra, despidos por cierre, porque no se vende, despidos en el Estado. Números. Pero es bueno saber, al menos hoy, que detrás de cada uno de esos números hay una familia, con gastos por cubrir como cualquier otra. Y hay niños.

En un contexto como el actual, quien pierde un trabajo difícilmente encuentre otro con la urgencia que la situación requiere. Porque los despedidos se multiplican y pueden trabajar por cualquier precio si de mantener a sus familias se trata. Entonces el trabajo pierde valor y los trabajadores pierden derechos.

 “Puedo mantener tu empleo, pero no te puedo seguir pagando lo mismo”, y el trabajador agacha la cabeza y acepta. Es eso o la calle. Y “la calle está dura”, se dice y aguanta.

¿Culpables?. Siempre hay culpables, pero nadie está exento de responsabilidades en una Democracia. Hay algo que llamamos neoliberalismo, es un sistema en el cuál sólo importan los números, que las cuentas cierren para mejorar las ganancias de los que más tienen y que estos puedan derramar algo de los que les sobra sobre el resto. Con algo de perversidad la llaman “teoría del derrame”. En ese proceso nos encuentra sumergidos este 1° de mayo de 2018. Tenemos la obligación saberlo y decirlo.

Pero a pesar de todo, la esperanza tiene que mantenerse. Y en este día de celebración, es justo que hagamos un alto y podamos reflexionar acerca de lo que nos está pasando como país, sobre todo si somos capaces de ver el sufrimiento de los que están perdiendo lo más sagrado que puede tener un ser humano, aquello de “ganarse el pan con el sudor de la frente”, y guardar silencio. 

Que el Día Internacional de los Trabajadores, y el recuerdo de los que dieron su vida para conquistar los derechos de la clase obrera, nos devuelva la conciencia de clase que nos están quitando.

Feliz Día para todos y todas!!!

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