Caso Solano: se cumplen 6 años sin saber dónde está Daniel

En la madrugada del 5 de noviembre de 2011, el trabajador rural Daniel Solano fue retirado por efectivos policiales de un boliche bailable de la localidad rionegrina de Choele Choel. Desde ese día está desaparecido. El día anterior cobró 800 pesos, compró un celular y habló con Gualberto: su padre.

Con la reconstrucción de lo sucedido se sabe que esa noche, junto a otros 20 compañeros de trabajo, fue de Lamarque a Choele. A las 2:05 del sábado, entró al boliche Macuba. Media hora más tarde, personal policial lo sacó del lugar. Uno de sus compañeros, que ofició como entregador, lo empuja para marcarlo. Por ese altercado, sólo Daniel es retirado del lugar.

Como en otros casos, rápidamente aparecieron testigos que confirmaban la linea de investigación que habían tramado los policías y que contaba con la anuencia del Fiscal Miguel Flores y la Jueza Marisa Bosco: habían visto a Daniel el domingo 6 en la terminal de Choele, abordando un colectivo con destino a Neuquén. Con esos datos la Justicia consideró que no había delito para investigar. Como en otros casos que suceden en Río Negro, asunto resuelto.

Pero Gualberto Solano no les creyó. Era absurdo imaginar que su hijo pudiera abandonar trabajo, ropa, DNI y cortar todo tipo de comunicación. Denunció la desaparición de Daniel en su Tartagal natal y partió rumbo a Choele Choel. Al llegar fue bien recibido, por dos abogados contratados por la Empresa para la que trabajaba su hijo. Le ofrecieron una casa y le confirmaron la teoría que la Mafia del Valle Medio ya estaba instalando con fuerza.

Un mes después de la desaparición de Solano, la causa daría un vuelco inesperado y quedaría en evidencia el entramado mafioso con aristas empresariales, políticas, judiciales y policiales que hacia de las suyas en aquella región de Río Negro: el abogado salteño Sergio Heredia asumió la representación de la familia Solano. Leyó el expediente y anunció que no había esperanzas de encontrar vivo a Daniel. De allí en más buscarían un cadáver y a sus asesinos.

Heredia trabajó con diligencia, acompañado por otros dos letrados. Así apareció un testigo que contó que vio sacar del boliche a Solano, e intentó interceder cuando a la vuelta de Macuba los policías comenzaron a golpear al trabajador. Fue insultado y amenazado. Pero alcanzó a escuchar que Daniel decía “¿por qué me pegan?, yo no hice nada”, y luego vio como lo introducían a una Ford Eco Sport y partían hacia la Isla 92. Daniel estaba desmayado.

El mismo testigo los siguió en moto, y vio como lo pasaron a otro vehículo, un Fiat Duna rojo que pertenecía a otro de los policías involucrados. De allí en más nada se sabe de Daniel Solano. El testigo fue amenazado de muerte en la propia comisaria por dos de los policías que denunció, según relata uno de los colaboradores de Heredia: el Dr Aparicio.

Daniel Solano, el trabajador salteño desaparecido el 5 de noviembre de 2011 en Choele Choel.

La Desaparición de Solano, a partir de la llegada a la zona del abogado Sergio Heredia, permitió desnudar la connivencia mafiosa que permitía que trabajadores, traídos bajo engaño desde el norte del país, sean explotados por las empresas agropecuarias instaladas en el Valle Medio.

Una de las metodologías de la estafa millonaria era que a los trabajadores se les daba a cuenta la mercadería para alimentarse, la que se les descontaba en el momento del pago del salario. Los descuentos eran tan escandalosos, los precios que les cobraban por el pan, la yerba y otros insumos básicos era tan arbitrarios y desmesurados, que los encargados de los pagos usaban a la Brigada de Operaciones de Rescate y Antitumulto (BORA) como guardaespaldas para evitar los desmanes que se producian cuando los trabajadores verificaban la forma en que estaban siendo “robados”.

Sin defensa gremial (la UATRE ya había pasado a defender los intereses de la patronal), los trabajadores no tenían forma de defensa. Solano se animó a cuestionar esta metodología y ante el temor de que su “rebeldía” se propagara quisieron darle una lección. Esa es la teoría mas acertada sobre lo que pasó.

La Causa Solano está ahora en otra instancia, los 7 policías detenidos en el camino que nos lleva a la actualidad gozan de libertad. Pero la causa sigue y el año próximo serán juzgados en un juicio que contará con alrededor de 300 testigos. Antes se bajará al Jagüel, el pozo de más de 80 metros de profundidad en el que se sospecha podría haber sido arrojado el cuerpo.

Es fundamental en el combate contra la impunidad saber quienes son los asesinos de Daniel, pero también que sean juzgados los que entorpecieron y encubrieron para que 6 años después nos sigamos preguntando: ¿dónde está Daniel Solano?.

Gualberto Solano, el padre de Daniel, sigue esperando que la Justicia rionegrina deje de avalar la impunidad.

 

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