La Concertación Plural: la “pesada herencia” del radicalismo rionegrino

“Para mí los Soria son los Boudou, son los Jaime, son los López, son todo lo que han defendido, eso es lo que representan, el pasado, el relato mentiroso que nos tuvo durante doce años a los argentinos creyendo que vivíamos en Alemania y en realidad estamos viviendo en un país con un montón de dificultades”, estas declaraciones del presidente del radicalismo provincial, Dario Berardi, las reproduce hoy el Diario Noticias de la Costa, y dan lugar a un par de rápidas interpretaciones.

Serían sólo otras declaraciones de rigor, sino conociéramos el pasado de quien las pronuncia en nombre de su partido. La mayoría de los dirigentes radicales de Río Negro consideran que la alianza electoral que los une al Pro les ha significado un baño de pureza. La conformación  de Cambiemos fue para ellos una especie de baño en el Jordán. De pronto perdieron la memoria.

Repasemos la Historia. En el 2007 Cristina Kirchner compartía un espacio político en formula presidencial con un radical: Julio Cleto Cobos. Aquello se llamaba Concertación Plural. Y el radicalismo rionegrino fue uno de los más leales a esa construcción, aun después de que el tal Cobos, aquel que según Clarín había sepultado las aspiraciones políticas de Cristina, traicionara al proyecto que lo llevó al gobierno con su famoso voto “no positivo”.

El radicalismo K de Rìo Negro estaba conformado por los mismos hombres y mujeres que hoy en cada pueblo sufren de amnesia colectiva. Por supuesto, si se aliaron con Mauricio Macri, olvidando los principios que pregonaban Alem, Yrigoyen y hasta Alfonsín, no es de extrañar que olviden su pasado Kirchnerista.

Lo extraño es que crean que los rionegrinos tengan el mismo problema de memoria y critiquen con tanta vehemencia lo que alguna vez fueron. En eso anda Darío Berardi, por estas horas. Arrepentido de lo que alguna vez fue. En eso se parece a la gente con complejos de inferioridad, y que a veces hace “monadas” para llamar la atención. Y algunos dirigentes radicales hacen exactamente eso: tratan de llamar la atención de sus socios mayores, buscando un gesto de aprobación. 

Cambiemos le cede al radicalismo el primer lugar de la lista, pero no le permite elegir el candidato. Le dice a un grupo de Intendentes que podrían poner un candidato que tendría alguna chance de hacer una buena elección ,que no recibirán nunca más un ATN, si persisten en esa intención. Y les imponen candidatos que no tienen posibilidades de ganar. El Pro, con la complicidad de algunos radicales, quieren que la derrota sea absoluta, para rearmar a partir de eso un espacio más acorde a lo que pretenden los ideólogos de la alianza Cambiemos. Ese es el precio de no recordar que un partido con historia centenaria no debería “alquilarse” por una invitación a una “suelta de globos”. 

Por supuesto que los problemas de memoria no son exclusivos de los radicales rionegrinos, por citar otro ejemplo, Miguel Pichetto se olvido de lo que había sido durante doce años en el mismo momento en que Mauricio Macri juraba como presidente. Y hasta Martín Soria se olvidó de las fuertes criticas de Massa a la figura de Cristina Kirchner y lo que representa, cuando lo recibió con los brazos abiertos como invitado especial de la Fiesta de la Manzana. 

La Política Argentina se nutre de olvidos, y tiene a su favor la falta de memoria de la mayoría de los electores. Por eso en esta actividad suele utilizarse el término “reciclarse” para hablar de dejar pasar el tiempo y volver como algo distinto. Y no es mal término, si consideramos que la mayoría de los dirigentes rionegrinos han hecho del “reciclaje” una actividad muy lucrativa.

 
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