Similitudes

Enero del 2016. A pocos días de asumir el gobierno de Gerardo Morales, en Jujuy, se produce la detención de Milagro Sala, por un acampe, bajo la figura de “Instigación a cometer delitos y tumultos en concurso real”. Con el paso de los días la caratula fue variando ante la necesidad de tenerla presa.

La historia es conocida. Morales es uno de los radicales que más hizo por la conformación de Cambiemos, y el gobierno nacional preparaba un ajuste neoliberal sólo equiparable al encarado por la dictadura militar. En ese escenario, era natural que la organización social con mayor capacidad de movilización del norte argentino se opondría, y entonces había que garantizar la “paz social”. No importa el derecho ni las leyes, el fin justifica los medios cuando se trata de poner el país al servicio del capital económico. Y así, Milagro Sala mira el ajuste desde la cárcel. La Tupac es poca cosa sin el liderazgo de Milagro. 

Mayo de 2017. El gremio estatal ATE, en Río Negro, se para frente a una medida del gobierno de Weretilneck. Hay disturbios afuera de una legislatura vallada en la que se toma posición ante la idea de endeudar a la provincia en dólares, sin conocer plazos ni intereses. Una provincia que tiene dificultades para pagar sueldos, pero que curiosamente se cree que podría afrontar el pago de una nueva deuda.

Es la misma dinámica que impone el gobierno nacional, garantizado por los mismos aliados, un sector del FPV,  los “progresistas” y el oficialismo. Con eso alcanza, o casi. Entonces, un sector de la prensa brinda contención y la justicia actúa rápidamente para acallar las únicas voces que se oponen con vehemencia. Y los dirigentes de ATE terminan presos. La caratula de la causa “coacción agravada, lesiones leves, lesiones graves y resistencia a la autoridad”. Con eso Aldo Capretti, el adjunto del gremio, es detenido ilegalmente, como si se tratará del mas peligroso de los delincuentes. Y Rodolfo Aguiar se entrega y queda detenido.

El fin parece ser el mismo que en Jujuy: lograr la “paz social”. Son demasiadas las similitudes, en menos de una semana se garantizó el endeudamiento de la provincia y se mandó a detener a dirigentes gremiales. Parece el mundo de Cambiemos, sólo que esta vez esta sucediendo en nuestras narices. Y, por si el parecido fuera poco, acá también, salvo pocas excepciones,  hay silencio del grueso de la dirigencia gremial y política. 

Milagro Sala lleva 500 días presa. Fue detenida por un acampe en contra del gobierno de Morales, luego aparecieron otras imputaciones y testigos poco fiables. Es claramente una presa política que atrae la mirada del mundo. La Justicia deberá decidir, en pocos días, lo que sucederá con los dirigentes de ATE en nuestra provincia, pero la lógica parece ser la misma.

Ahora, corre el tiempo para saber si las miradas, que juzgan la forma en que la justicia le hace los mandados al poder político, se posan también sobre Río Negro.

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